Sarajevo


Nuevo día desde Boracko. Cada vez se ve más cerca la hora de partir y no dudamos en disfrutar cada momento del día al máximo. Esta mañana nos levantamos en horario normal y tras hacer los actos comunitarios y desayunar nos subimos al autocar camino a la capital de este país tan raro y tan afable a la vez.

Después de 2 horas de autobús llegamos a Sarajevo. La avenida central de Sarajevo, la Jerusalén de Europa, también conocida como avenida de los francotiradores es, además de enorme, muy llamativa por la cantidad de culturas manifiestas en ella en forma de construcciones y la diversidad de gente. Eduardo Gómez, nuestro amigo de la base de Sarajevo, al que agradecemos su presencia y lo que nos enseñó, nos hizo un tour desde el autobús en el que, aparte de nombrar y explicar el contexto de cada monumento, nos mostró las marcas de un conflicto que sacudió todo este entorno. Los restos de los balazos y bombas que aún se aprecian en los edificios hacen que nos preguntemos cómo pudo parecernos una guerra tan lejana si las consecuencias todavía son visibles.

Es curioso ver marcas de guerra que ya no se borrarán que nos recuerdan a nuestro “Hermano del Sol” y que tal vez no estén ahí sino para recordar que la guerra no hace más que destruir una nación. Desde el autobús vimos el casco de la ciudad, paramos para ver la zona olímpica, que es curiosa porque ves el estadio a la izquierda y a la derecha un gran descampado lleno de tumbas, resultaba muy duro.

Después de esto fuimos a comer. Comimos en un restaurante que bien podría ser un área de servicio de la periferia de Sarajevo. Finalmente el resultado fue mejor de lo que parecía. Comimos una especie de kebab típico de allí. “Moooooy grande”, unas salchichas de carne pequeñas con cebolla y un montón de pan a modo de bocadillo. Acabamos llenísimos. Mucha gente no se lo pudo acabar. Ya por la tarde empezamos la visita propiamente dicha.

Bascarsija fue el núcleo de nuestra caminata. Este barrio es el casco urbano de Sarajevo. Multitud de mezquitas adornan una ciudad en la que los pobres y los mutilados piden al lado de las cafeterías en las que la gente que tiene más dinero está tomándose un café. Nadie se quedó sin beber de la fuente que cuenta la leyenda que quien bebe vuelve. Esperamos que sea así. Tras ver la llama de Tito (presidente de Yugoslavia), que lleva más de 60 años sin apagarse, la mezquita más grande de Bosnia, y la catedral nos replegamos para el campamento. Todos apuramos para hacer las últimas compras pues el día siguiente es el de la despedida.

Al llegar al campamento llueve, y lo primero que hay que hacer es recoger y comprobar que no hay nada mojado. Lamentablemente dos de los veladores están caídos y algún palo roto pero esta todo más o menos intacto. Cenamos bastante bien y cuando dejó de llover nos dedicamos a aprovechar la última noche. Estaba prevista una fiesta de despedida con una “Spanish party with Spanish music”, como decían ellos, pero la lluvia lo impidió. En su lugar realizamos juegos típicos de scouts en las mesas de comedor, del estilo del “Bartolo” pero con gestos. Fue una buena manera de terminar el campamento.

//Por Pablo Navarro (compañero del Clan MLK del Grupo Scout Okapi 465)

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